Un sufrimiento que le da sentido a la vida.
Un sufrimiento que le da sentido a la vida.
Un movimiento, los latidos de varios corazones, el cariño, la ternura y el amor, empiezan a ser de las suyas y se unen mutuamente para confirmar el apoyo de ambos. El cariño del ser madre, de sentir y de trasmitir al mundo la razón de esta humanidad.
Sentirse solo, pero acompañado por dentro con indicaciones de aliento; pataditas, juñidos, golpes en la panza, ansias de alimentarnos doblemente; deseando comerse el mundo sin ni siquiera conocerlo. Un mes se pinta en estructura y muestra sus mínimas características; cuento con los dedos y con el calendario de la mente: dos, tres, cuatro, cinco y seis meses se deja ver como un sutil ser humano y muestra muchos atributos. Ahora mi desesperación aumenta, las semanas pasan y pasan, ya no cuento las horas y los días, solo espero y al igual que él y también estoy ansiosa; ya mi barriga, mis pies, mi cuerpo y mis deseos no resisten y solo están siete, ocho y nueve dándome esperanzas de tocar y palpar la pinturita que se dibujo en mí.
Ya llego la hora, no soporto lo que queremos los dos, mi capacidad se agota y la respiración se me corta, cada vez que se dan en mí los incansables y continuos dolores, quiero que nazca y él también lucha por nacer, en el instante somos los dos quienes peleamos y combatimos en un campo de batalla quirúrgico para salir de esta guerra y empezar el gran sueño. Angustia, más y más dolor; su desespero de llegar al mundo me inhabilita, me estoy quedando y no puedo más; lucho y luchas, pero las fuerzas cada vez son pocas, eres mí vida y yo soy la tuya, los pujos dejan ver tu cabecita empapada de la tinta que se regó en ti, se completo tu deseo y solo a mi me da ánimo la maravilla de poder verte. Bienvenido a la vida, tal ves en tu llanto no me escuchas y tampoco se, si todavía me sentirás.
Observando el día a día, pero ahora desde puntos distintos, posees sueños y metas por cumplir. En su momento y en toda mi vida seguiré ayudando para que construyas la tuya como te la enseñe desde el vientre. “El cariño de una madre no se compara con el sufrimiento de la vida.”
- Por: Lorena Banda.
